sábado, 5 de noviembre de 2011

5th of November

La conspiración de la pólvora
El olor de la corrupción es un apestoso aroma que, por desgracia, jamás acabará.Y la razón de que éste no cese es más que simple, se llama cobardía. La cuál creamos nosotros mismos, las personas hemos hecho de este mundo un lugar tan inhóspito que cada día aquí es un suplicio para los que no saben sonreír sin motivos... Pero es la hora señores, hemos de cambiar o las consecuencias se cernirán creando una inmensa nube de polvo, sangre y muerte, y, ¿verdad que no queremos eso?. Cierto es que muchos, y me incluyo, decimos que este mundo debería desaparecer, que debería ser purificado con todas nuestras cabezas ancladas en puntiagudos palos, pero no es otra cosa que el sentimiento de impotencia lo que deseamos expresar con la idea de un final para este incierto mundo. Debemos hacerlo, ¿recuerda alguien el significado del honor, del respeto o de lo mucho que significaba ser noble con el resto de personas?. Me temo que no, que estás palabras ahora no significan absolutamente nada para la mayoría de las personas, pero claro está, queremos un mundo libre, ¿verdad?. Si de verdad queremos ser libres debemos aprender a respetarnos nosotros mismos y al resto, aprender a pensar en no seguir el juego a la oscuridad, aprender a ser nosotros mismos, aprender a querer, aprender a aprender. El concepto de anarquía es algo tan utópico como lo es que el ser humano es un animal racional... Es hora de demostrar que no, que todo es posible, que somos racionales y que podemos convivir libres en este mundo sin necesidad de nada más que nuestros pensamientos inteligentes. Salid a las calles, tomarlas, son nuestras porque, ¿qué son los políticos sin el pueblo?, ¿y lo reyes?, no son nada, no saben vivir sin nosotros, ergo son ellos los que dependen de nosotros y no al contrario. ¿Queremos ser libres? Séamoslo, seámoslo por siempre.

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