Inseguridad, la palabra cuya base se define por cotidianidad
para aquellas personas que distorsionan la realidad
son como peonzas lanzadas con la más pura maldad
llenas de complejos y defectos que sólo ellas ven
pero para ser sinceros esto es más bien al revés
Hay gente que no se decide ni para contar hasta tres
ven el mundo plagado de amores, sensaciones olvidadas
para esas almas desganadas que por su ceguera
no llegaron a la otra acera dónde su amor esperaba
a que ellos se lanzaran pero por desgracia esa pareja jamás será nombrada
Ahora se arrepienten de no haber saltado la alambrada
que separaba su vida de la más jodida cagada
que por sus vida pasó, aquel hecho les marcó
lo que les llevo a replantearse la situación
Día tras día vivían la agonía
de obcecarse con que el mal las perseguía
se refugiaban en el espejo pero claro, sólo veían su reflejo
negando la verdad se miraban y observaban inferioridad hacia el resto
un sentimiento efímero tan típico como extenso
Ya era hora de despertar, abrir los ojos sin mirar atrás
aquello a lo que se le denominaba inferioridad no era más que inseguridad en sí mismos
miedo por el qué dirán, simplemente avergonzaba lo que pudieran pensar
personas desconocidas que tal vez fuesen igual de parecidas a las mismas
que un día se miraban enojadas contra el mundo que las rodeaba
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