Nada nunca fue gratis en esta vida, nunca jamás nadie nos regaló ni nos regalará nada sin nada a cambio ¿no? Es eso lo que se suele decir, pero claro, se supone que esa regla es aplicable a la que dice que siempre hay alguna excepción... Bueno, no sé si te podré regalar una vida entera, sólo te puedo regalar un hecho, el de que los días que pasemos juntos sean los mejores de todos los que hayas tenido, que no pares de sonreír y que te olvides de todo durante esas horas ¿trato hecho? Puede que no sea mucho lo que te ofrezco, pero bueno, es gratis... ¿qué esperabas por algo sin precio?
Seguro que te preguntarás que qué te pido a cambio, pues nada, lo cierto es que como dije antes, esto te lo regalo porque te quiero y sin pedir nada a cambio. Parece raro en este mundo egoísta eh, pero es que a tu lado cualquier cosa me parece magnífica así que a tu lado lo tengo todo.
Si quieres darme algo a cambio no me devuelvas el regalo a la inversa, es decir, no intentes hacerme feliz en cada día ni hacerme olvidar los malos tragos que haya en mi vida, simplemente si quieres devolverme este regalo sé feliz, sonríe y entonces sabré que mi objetivo va sobre ruedas y créeme que para mí ahora mismo no hay mayor satisfacción que la de ver tu radiante sonrisa.
Nada esperaba ya de este mundo insólito y lúgubre cuyos valores se vieron intoxicados por la pobreza y el deseo de poder, pero apareciste tú, mi pequeño ápice de esperanza hacia el amor y bueno.... Me temo que mi visión del mundo ya no es una visión tan oscura, al menos cuando te miro a ti, y lo siento por ti, pero te miraré durante mucho tiempo.
Te quiero y te querré.
Nuestro 18.
No hay comentarios:
Publicar un comentario